¿Dónde está el mercado verde que posibilita un desarrollo sustentable?

Quizás pasamos mucho tiempo esperando ver un comercial de “GreenPeace”
para sentirnos verdes o comprometidos con el medio ambiente, sin embargo ser verde no es una auténtica realidad, y si bien se ha hecho mucho por preservar nuestro planeta, ha sido más lo que se ha hecho para destruirlo en las últimas décadas.

La forma de matar la tierra, es un proceso silencioso, legal y donde usualmente las mayores consecuencias quedan para las generaciones futuras, por lo que no hay necesidad de preocuparse tanto, antes de pensar en deforestar 10 mil hectáreas para producir un cultivo de soya, o para comprar 10 Kg. de carne semanalmente para compartir una “carne asada” con los amigos o la familia; estas simplemente son acciones que por ningún lado son capaces de interferir, según la mayoría, con el cambio de clima. Ojalá fuera así.

Frases tan trilladas escolares que duraron hasta hace apenas un par de años, como: “el agua es un recurso inagotable” o “tener basura en la calle genera empleo” (esto último se lo escuché a personas sumamente insensibles con la naturaleza), fueron mandatos educativos que nos mostraban un mundo incapaz de verse perjudicado por las “fabulosas” actividades humanas, en conclusión, fueron grandes mentiras que por mucho tiempo se vivieron como pretensiosas verdades.

Es tan desproporcionada la voluntad humana que se “dice”, con respecto a la voluntad humana que se “hace”, esto en cuanto a temas puntuales de desarrollo humano y sostenible, que por incoherentes, como humanidad estamos “de a poco cavando” nuestra propia tumba, y marcando nuestra extinción (al menos en lo que conocemos como sociedad actual).

Viajando en el tiempo y al hecho de que el problema de cambio climático es algo que viene de mucho tiempo atrás, recuerdo un artículo de National Geographic que se refería a la experiencia de una estación en el polo sur hace más de 30 años: “ Cuando Joe Farman, de la estación británica Halley Bay en la Antártida, lo descubrió a comienzos de los 80, cambió sus instrumentos de medición. Pero los resultados siguieron siendo los mismos: año tras año, cuando terminan los largos meses de noche polar, los valores de ozono (O3) menguan, aunque sólo sea por unas semanas. Eso sí, la disminución es cada año mayor.”

Detallar las causas y efectos del cambio climático o datos reales de que tan afectados estamos hoy en día, no es mi intención con este escrito, sino al contrario lo que pretendo es generar consciencia y soluciones sobre las causas centrales de una economía inmersa en una crisis climática, gracias al des-balance que existe entre las personas y la armonía con la naturaleza.

Resumiendo, según últimos datos de FAO, el 51 % aproximadamente de las emisiones globales son producto de las actividades agrícolas y ganaderas, donde por más bajos que sean los niveles de CH4 y N2O, con respecto al CO2, el impacto que generan sobre la capa de ozono, y la intensidad que tienen sobre el calentamiento global, es mucho mayor.

Esto significa, que los organismos mundiales que están combatiendo el cambio climático, no está perdiendo el tiempo, pero si el enfoque, pues están tratando de cambiar lo que más cuesta re-estructurar sobre una economía petrolera, pero para afectar una causa que solo impacta al 30 % del problema mundial de emisiones contaminantes, hablo de la energía fósil.

Así es, la generación de energía con combustibles fósiles en cualquier actividad económica o cualquiera de sus derivados, si bien son las fuentes de mayor emisión de CO2, la deforestación, la agricultura y la ganadería intensiva, son la causa principal por el cuál nuestro planeta se está calentando aceleradamente, trayendo efectos irreversibles sobre nuestras actividades económicas y productivas.

Estadísticas mundiales afirman, que si una persona incluyera los siguientes hábitos o estilos de vida, podría contribuir significativamente con la reducción de la huella de carbono mundial:

1.- Dejando de comer carne vacuna, reduce al año 1.4 toneladas de CO2 equivalente por persona

2.- Haciéndose vegetariano, reduce al año 1.6 toneladas de CO2 equivalente por persona

3.- Con un estilo de vida vegano, reduce al año 1.8 toneladas de CO2 equivalente por persona

4.- Pasar de energía convencional a energía solar dentro del hogar, reduce al año 1.4 toneladas de CO2 equivalente por familia

5.- Comprar un automóvil híbrido, reduce al año 1.78 toneladas de CO2 equivalente por persona

6.- Comprar un automóvil eléctrico, reduce al año 2.5 toneladas de CO2 equivalente por persona

En fin, a corto plazo no es rentable para todas las personas cambiar de tecnología para transportarse de forma más limpia o instalar un conjunto de paneles solares en la casa, como tampoco dejar de comer carne de la noche a la mañana, lo importante de todo esto es que seamos conscientes de que mejorando muchos de nuestros hábitos de consumo en el mercado, podemos impactar y contribuir significativamente con el desarrollo sostenible.

Quizás una forma de ayudar al planeta, no es haciéndote vegetariano, pero si puedes replantear mejorar la cantidad de carne que consumes cada determinado tiempo, una de las tantas practicas por las que podemos optar.

Juan Claudio De Oliva Maya |CEO & Founder| GreenLook

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s